sábado, 4 de octubre de 2014

Contra el triunfalismo


Compañeros:
                        Hoy, en estos momentos de movilización en defensa del IPN y la expectativa sobre la respuesta dada al pliego petitorio, se vuelve primordial reflexionar sobre el significado de nuestra lucha y, aún más, acerca de las implicaciones referentes a las soluciones ofrecidas oficialmente a nuestras peticiones.
            Es necesario ser claros, considerando siempre concretamente las condiciones sobre las que se desenvuelve el movimiento, dejando de lado las falsas concepciones alimentadas por las maniobras mediáticas de los representantes del poder estatal.
¿Qué pretendió el secretario de gobernación al salir a recibir y dar lectura públicamente al pliego petitorio?
            Posiblemente, ofrecer una imagen de apertura. Aunque también, los estudiantes movilizados no le dejaron otra opción que ceder al empuje de la fuerza organizada.
            No obstante lo anterior, es a todas luces visto que el secretario manejo un discurso diplomático. En todo momento dijo conocer las demandas estudiantiles, estar comprometido a trabajar de inmediato y plantear soluciones integrales a la problemática; cosa sostenida siempre frente a otros sectores que se han presentado en esa instancia. No caigamos en una actitud triunfante compañeros, tengamos presentes cuales son los métodos utilizados por la burocracia: o bien aceptas lo que te ofrezco; o bien me hago oídos sordos hasta alargar y desgastar el movimiento.
            La lucha es sostenida. Para hacer realidad las demandas se requiere de suma conciencia. Con la conciencia llegar a una organización y una claridad suficientemente amplias para rechazar las migajas. Después, definir los pasos siguientes en el rumbo, presionando ahí, dónde se haga necesario hacerlo.
            Pasar de la defensiva a la ofensiva. Siempre fundados en la razón.

¿Qué hay detrás de la respuesta?
            Quizá, una palabrería hueca, seductora. Una administración del conflicto. Probablemente una solución parcial, alegando la falta de tiempo y las dificultades de coordinar los factores inmersos en el pliego petitorio.
            Cabe una esperanza de una respuesta totalmente favorable, como en apariencia sucedió. Pero ojo, no confundir las ambigüedades con las soluciones favorables a los estudiantes. En el documento entregado por el secretario de gobernación, las cuestiones planteadas carecen de sustancia, pues no puntualizan la forma de su ejecución; es decir, los horizontes temporales (¿cuándo?), ¿quiénes?, ¿bajo qué sustento? y diferentes cuestionamientos no se despejan satisfactoriamente en ningún punto. La lucha no ha terminado. Por el contrario, se encuentra en una etapa crucial. Más allá de dar por ganado el conflicto, en cada escuela debe analizarse la oferta del secretario de gobernación. Compañeros, evitemos por todos los medios llenarnos de gozo, éste llegará el día en que las demandas se materialicen y no queden flotando en el aire sin más fundamento que una promesa.
            Aún no se gana nada.
            Sigamos empujando con acciones como hasta ahora. Un poco más de resistencia compañeros. Seamos firmes frente a los intentos de apaciguar la movilización valiéndose de apariencias y discursos vanos. Ahora, más que nunca, continuemos en nuestra postura de no claudicar.
            Sea cual sea, hoy, el sentido de aquello pronunciado por el secretario de gobernación, debemos penetrar hasta el más hondo sentido, descifrando el objeto último de su ofrecimiento.
            No aplausos, mejor escuchar y refutar. ¿Para qué adular a quienes dicen defender al pueblo y con sus actos lo traicionan?
¡Solución real a las demandas!
Adelante con dignidad. Nos asiste la razón

La técnica al servicio de la patria; no de intereses privados

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